domingo, 10 de junio de 2012

Primos - "Leroy Merlín" (1x01):

Recuerdo especialmente un día que fuimos mi primo Pablo, su padre Pepe, mi hermano Javi y yo de compras a un Leroy Merlín que cae por un centro comercial de Marbella. Estábamos de vacaciones y como no teníamos nada que hacer, fuimos a acompañar a mi tío Pepe a que comprara unas maderas para hacer una mesilla de café. 

El Leroy Merlín siempre me ha parecido muy aburrido, yo soy más de Ikea (por aquello de que tienen como casas montadas). Es más divertido. Además, no sé por qué, pero aquella tarde estaba especialmente porculero e iba con ganas de dar guerra... De dar guerra a mi tío Pepe.

El tío Pepe es, de toda mi extensa familia, de los que mejor me caen. A lo mejor es que nunca se enfada y me encanta el carácter tan calmado que tiene. A lo mejor es que me hace gracia ese acento andaluz de Sevilla, ligero pero presente. O quizás sea porque todo el mundo le guarda similitud con Mr. Bean y eso me hace bastante gracia.

Yo siempre he sido un niño muy cabrón; y como estaba hasta los huevos de dar vueltas por el Leroy Merlín de los cojones, se me ocurrió empezar a llamar a gritos "papá" a mi tío. Ver su reacción era mortal. La primera vez que se lo grité desde el fondo del pasillo, puso una cara extrañísima y dijo: "¿¡Peró qué dices de papá ahora!?" y claro, yo no me podía parar de reír.

Al cabo de un rato volví a lo mismo, aunque aportando datos de mi cosecha: "Papá, ¿es que ya no me quieres?... ¿Nos vas a abandonar?". Mucha gente que estaba por allí realizando sus compras contempló la escena, que añadida a que soy un actor de primera, se la creyeron íntegra. Pepe se acercó y me dijo en voz baja para que no le oyera nadie: "¿Quieres dejar de llamarme papá que nos está mirando todo el mundo?".

Pero yo, muerto de la risa, seguí en mis trece gritando frases de ese mismo estilo. Cuando encontró las maderas que quiso, o estuvo hasta las pelotas de aguantarme, pasamos a un pasillo más cercano a las cajas, en el que había... ¿cómo explicarlo?... pues como unas pequeñas bolsas con un líquido llamado "Agua plast"... o "Aqua plast" o algo así. El caso es que la bolsa que contenía el líquido, era blandita, como una almohada. No era muy grande, del tamaño de un libro de texto. Y la empecé a lanzar por los aires mientras gritaba: "Le doy vueltas a la torrija".

Pero las vueltas que da la vida (y la bolsa) se me reventó en el suelo y se explotó. Todo en el pasillo había pasado a ser blanco, incluido yo. Lancé con un pié la bolsa rota hacia un rincón para que nadie lo viera pero la evidencia era notable, muy notable. Pepe se dio cuenta y cuando me vio se escandalizó mucho: "¿¡Pero qué habéis hecho, coño!?, vámonos de aquí".

Yo muerto de la risa no me di cuenta de que salimos por la caja y nadie dijo nada acerca de lo del Aqua Plast. Para los curiosos, la bolsa era así:


Salimos al centro comercial para continuar las compras y el tío Pepe, en agradecimiento por haberse portado bien Pablo y Javi y no dar la nota, les iba a comprar algo de comer. Dijo que unos donuts. Y yo como soy más de salados empecé de nuevo con la perra: "Antonio, yo quiero algo salao'" (Antonio de José Antonio). Finalmente se salió con la suya y compró los donuts de chocolate. Los comimos y después Pepe quiso entrar a un Pull&Bear a mirar unos trapitos. Nos dijo que le esperáramos fuera, debajo de una escalera mecánica sentados. Pablo y Javi se sentaron tranquilos, pero yo fui detrás de Pepe gritándole que quería ir con él y que no me dejara (En plan esposa abandonada). Y se giró hasta los huevos y me dio un capón que no se me olvidará en la vida. Me morí de risa más que de el dolor y me quedé suave para toda la tarde.

1 comentario:

  1. Yo me perdí con mi prima en un Leroy Merlín de la China Española jajaaj No te imaginas lo mal que lo pasamos

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