Desde luego que no! En aspectos de monumentos, tiendas, y tal tal, está muy bien pero la esperiencia que viví no está muy unida al verbo enriquecer.
Lo que más puedo criticar fue la comida. De hecho, es lo único que critico. Luego siempre oirás a alguien de tu curso que se haya ido de viaje de fin de curso a Gran Bretaña: “Pues yo he estado y no se come tan mal!”. Claro que no joder! Tú fuiste de hoteles y restaurantes donde podías elegir la comida mientras yo estaba en casa de mi compañero!
La experiencia fue un intercambio que 12 privilegiados de 107 pudimos disfrutar. Consistía en que si te tocaba, tenías un compañero inglés (inglesito) de tu misma edad. Él venía primero 7 días a tu casa y a la semana ibas tú a la suya el mismo tiempo.
Pues tal cual vino el y comió tipical spanish: Albóndigas, Cocido, Tortilla, Tapas... cosas que cuando las ves no puedes evitar lanzar un gemido como si estuvieras teniendo un orgasmo.
La verdad es que nunca me lo dijo, pero yo pienso que le encantó nuestra gastronomía y que viendo lo que allí tenían...
Pero bueno al llegar allí (que era mi primera vez en Londres) estaba tan ilusionado, viendo todo, con mis compañeros... Llegué y conocí a la madre de mi compañero y fuimos a comprar la cena al Mercadona de allí, que se llama Asda. Entrabas y flipabas porque tenían toda la comida en neveras, aunque no se por qué, porque podrido estaría hasta mejor. Observé los alimentos y a 1ª vista no parecían muy diferentes a los de España. Mis padres antes de salir me dijeron 1000 veces que allí se comía fatal y que me llevara algo en la maleta pero claro, los padres exageran tanto... que si se come mal, que si no bebas...
He de reconocer que la primera cena, estaba muy buena. Era pollo asado, puré (ya cagándola porque no tenía sal y sabía como cartón) y verduras. Estaba bueno teniendo en cuenta que de los nervios del avión no había comido nada desde la mañana. Así que cené y subí a acostarme.
A la mañana siguiente me despertaron a las 6 y media (Al niño de las trencitas no le gusta madrugar!) y me vestí y bajé a desayunar. Me dieron unos cereales de fibra con trozos de fruta seca y leche helada (horrible). Salimos y él fue a clase y yo con mis compañeros a ver Londres.
A la hora de la comida, la familia te preparaba una especie de “Meriendilla” allí llamado Pack Lunch, que consistía en 2 triángulos de sándwich, una mini-bolsa de patatas fritas y una botella de agua. Me lo comí a toda hostia ya que no daban tiempo para comer. El sándwich (pobre de mí que creía que la madre se había esforzado en hacérmelo) era una masa de mayonesa agria con 4 cachos de pollo y 900 de maíz dulce, cerrado por 2 panes integrales repletos de putas semillas. Las patatas eran lo único que estaba bien. Terminé de comer y volvimos al pueblo.
A la noche, los compañeros y yo fuimos a cenar a Bluewater (el Islazul, Parquesur, Plenilunio, Plaza Nueva... todos los centros comerciales de España eran similares a este). Mi inglesito me dió a elegir sitio para cenar y me tiré de cabeza al Mc Donald’s. Allí cené como Dios mis 5 hamburguesitas de 1€ (que allí se llaman de 89 pennys)
A la mañana siguiente me levantaron que no me dió tiempo a desayunar, me metieron mi Pack Lunch en la mochila y me metí en un autobús (Sí esos de 2 pisos). Llevaba todo el día reventado de andar y hambriento. Así que nos sentamos todos a comer una parte del Pack Lunch. ¡Había cambiado el sabor del sándwich! Bieeeen ¬¬. Ahora tenía 900 granos de maíz dulce más 2 dados pedorros de bacon. Cada día era peor! Encima imbécil de mí, me comí el sándwich más decente! Al rato volvimos a parar a comer el resto del Pack Lunch y aquello era lo peor.
Volvía el pan integral de semillas, pero no contenía ni pollo, ni bacon, ni maíz... era una salsa amarillo-nuclear, del color de las barras con las que trabaja Homer Simpson con lo más asqueroso que se le puede unir a aquel peculiar sabor: Pasas. Bueno, yo es que ya flipaba y a cada paso que dabamos miraba haber si encontraba un Burger King o un Mc Donald’s. La cosa no podía ir a peor.
Pero sí, podía ir a peor, pues la cena eran unas salchichas, con puré-cartón, colifloraza hervida y judías-frías-dulces. Me moría del asco! No podía más, o Gran Bretaña o Yo!
El sábado no había excursión programada así que como me encontraba un poco mal me quedé en la cama hasta la 1. Cuando me levanté, me encontré mejor, tenía hasta hambre. Pensando en cereales de chocolate o algún bollito bajé a por el desayuno contento pero lo que me esperaba era mi peor pesadilla. San Jacobos de Salchichas! Estaban horribles, peor que el sándwich aquel.
La última cena que tuve fue un arroz, la pinta lo decía todo.
Y cuando subía al avión y pensaba en mi experiencia en el Reino Unido, no pude evitar pensar como le sabrían los platos al Chef Gordon Ramsy (o como coño se escriba, tiene un programa en Antena.Nova llamado “Pesadilla en la Cocina” que está muy bien, lo recomiendo) Y me empecé a descojonar yo solo al ritmo de Do Ya de Dover, que era la canción que tenía en el MP3 en ese momento.
Si es que no se come en España como en ningún otro sitio, coño!


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