sábado, 14 de febrero de 2015

Ponle un "sí" a la vida. Episodio 3 - "Friega tú, chata":

Me abalancé al teléfono móvil en cuando Lula giró la calle con su coche.

- Yo: Rudy. Aquí. Ahora. Urgente.

- Rudy: Me visto y voy.

Una media hora después apareció Rudy. Su cara era puro cotilleo. La mía también.

- Rudy: Jodida embustera. Es que eres más mentirosa...

- Yo: Ya empezamos...

- Rudy: Entiéndelo, es más fuerte de lo que parece... ¡UN BESO CON LULA!

- Yo: Ya ves. No se aguantó las ganas ni un poco. Y yo le tuve que corresponder el beso porque, ante todo, educación.

- Rudy: Ya empezamos...

Le conté todo. La cena, el beso, las conversaciones... y con todo lujo de detalles.

En lo que le contaba, me llegó un WhatsApp de Lula.

"Hola :-) ¿has llegado bien a casa? Mañana te paso a buscar a eso de las 13:00h. ¡Que se venga también tu amigo el melenas! Un beso, Lula ;-)"

- Rudy: Quieres dejar el teléfono... (puso cara de desesperación).

- Yo: A ver, si me hablan pues tendré que responder. Además, es Lula.

- Rudy (cara de incredulidad): ¡¡¿Y QUÉ DICE?!! ¿QUIERE CULMINAR?

- Yo: Que mañana hemos quedado con ella a las 13:00.

- Rudy: ¿Hemos?

- Yo: Que me ha dicho que te vengas. Llevemos también a María. Lo mismo se anima.

María era otra buena amiga. El problema es que a ella no le interesa la música que hace Lula. Por eso no sabía si iba a acceder a la invitación. Le enviamos otro mensaje a ella en el que, curiosamente, aceptó.

Al día siguiente quedamos los tres en la puerta de mi casa. En lo que Rudy y María llegaban, divisé el coche de Lula. Al final llegan tarde, como siempre.

Lula bajó la ventanilla del copiloto y sacó la cabeza a través de ella sin separar los brazos del volante. Sonaba música rock a un volumen considerable desde el interior de su coche. Melena suelta y sus inseparables Ray-Ball modelo aviador.

- Lula (bajando la música): ¿Y tus amigos?

- Yo (indignada): Pues llegando tarde como siempre.

- Lula: Voy a aparcar entonces. Ahora te veo.

Y se marchó.

Y justo detrás apareció una dulce voz.

- María: ¡'Holi cari'! 

- Rudy: ¿Y Lula?, ¿llega tarde?

Encima con cachondeíto.

- Yo: ¡Pero si llegáis tarde vosotros!

- Rudy: María, que ya sabes como es para arreglarse.

- María: No 'cari', tú que tenías que sacar a la perra.

- Lula (apareciendo por sorpresa): Si llegáis tarde por la perra, se perdona. Yo llego siempre tarde por mi Bianka.

Todos nos giramos hacia ella. Lula vino y me dio un beso... ¡en la boca!

¡Qué vergüenza!

Lula y Rudy se saludaron entre bromas y luego le presenté a María. Parecía que había química entre todos y eso siempre es favorable. Intenté quitar hierro al asunto del beso, pero el cabrón de Rudy en cuanto echamos a andar hacia el coche, me paró y me miró con la típica sonrisilla perversa. No tiene remedio.

Ya en el coche, todos hablábamos con todos. La música tenía un volumen bajo, lo que daba pie a que la conversación fluyera. En apenas media hora, llegamos a casa de Lula.

- Rudy (a mí): Menudo chalette tiene la amiga. Has pegado un buen braguetazo. (Y volvió a poner esa sonrisa perversa que tan nerviosa me pone).

La verdad es que era una casa bastante hermosa. Dos plantas y una buhardilla, un jardín que rodeaba la casa entera... la cosa prometía.

- Lula: Bueno ahora nos hacemos unas ensaladitas de comer y eso, ¿no?

Los tres miramos a Lula que no pudo contener la risa.

- Lula: Es que no puedo gastar bromas con la comida. Se nota que miento. ¡Barbacoa para todos!

Y salimos al jardín.

Choricillos, morcillitas, pancetita, chuletones, patatas asadas, ensalada (al final de verdad)... daba hasta pena comerse todo aquello, pero como dice Rudy: "la comida es la comida".

Todo estaba delicioso. Lula es gran cocinera además de gran cantante. Me puse cerda a todo. No me corté ni un pelo. Total, después de la cena en el Gorka Grill, yo ya lo había visto todo.

Después estuvimos un rato jugando a un juego de mesa hasta que Rudy y María anunciaron que se retiraban a sus casas. Yo estaba dispuesta a irme con ellos, pero Lula se acercó a mi oído.

- Lula (susurrando): Quédate.

No pude decir nada. Solo asentí.

- María: Bueno 'caris', nos vamos ya que se hace tarde.

- Rudy: Creo que Vicky se queda... 

- Yo: Sí, me quedo.

María y Rudy se fueron y me quedé a solas con Lula. Como no sabía qué decir ni qué hacer, pensé en que debíamos recoger la mesa.

- Yo: Deberíamos fregar.

Lula se partía la caja ella sola.

- Lula: ¡Friega tú, chata!

Yo no sabía qué decir, así que me dispuse a fregar. Lula tiró de mi brazo y me acercó a su cuerpo.

- Lula: Pero no tiene que ser precisamente ahora.

Y comenzó un tanto apasionado como peligroso beso que terminó en su cama. Ni siquiera fui consciente de cómo llegué hasta allí. Los besos de Lula me sacaban del conocimiento.

- Yo: Lula... es que yo... no sé...

- Lula: Tranquila. Si no estás lista, podemos esperar.

Pero estaba lista para afrontarlo y empezamos a desnudarnos.

No sabía hacia dónde mirar. Pensé en su pecho. Era bonito. Luego miré sus piernas. Eran perfectas, acorde con su estatura... ¿Y ahora qué coño miro?

Y Lula comenzó a trabajar mis bajas partes. Lo hacía con delicadeza. Y yo estaba cada vez más húmeda. Inicié su mismo juego. Lo hacía de la misma manera que ella. Sus gemidos denotaban que lo estaba haciendo bien. Nuestros pechos se rozaban. Los besos sabían a gloria. Cada caricia recorriendo su piel, cada mordisco por su cuello... ¿Por qué habré me habré iniciado tan tarde en el sexo?

Nos corrimos juntas.

Y nos quedamos dormidas, extasiadas de placer.


miércoles, 28 de enero de 2015

Ponle un "sí" a la vida. Episodio 2 - "¿Con sabor a gamba o de las normales?":

- Rudy: Eres una embustera... ¡Cómo puedes ser tan embustera tía!

- Yo: ¡Qué te lo juro, joder!, ¿para qué te iba a mentir?

- Rudy: ¿Pero cómo puedes tener el teléfono de Lula?

- Yo: A ver, pues viendo lo que tiene que ver en sus conciertos ha pensado que no me podía dejar escapar. Ella sabe lo que es bueno (Puse cara chula).

Continuamos hablando por un rato más hasta que finalmente Rudy me retó:

- Rudy: Llama a Lula (Y puso cara de desafío).

- Yo: ¿Y qué le digo?, ¡si luego cuando estoy con ella me pongo mazo de nerviosa!

- Rudy: Cena. Con la comida no tienes que hablar demasiado y la comida es la comida.

Pero no estaba demasiado segura de si era la mejor idea para mí. En lo que me sumergía en la vorágine de pensamientos que se enfrentaban entre sí en mi cabeza, Rudy me cogió el móvil astutamente.

- Yo: ¡EEEEEHHHHHH! ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?

Pero la evidencia era la evidencia y ya era demasiado tarde para que rectificara.

- Rudy (hablando por teléfono): ¿Lula? Sí, mira, soy Rudy. Nos llevaste a Vicky y a mí la otra noche a casa cuando diste el concierto en Tuétar. ¿Recuerdas?

- Lula (al otro lado del teléfono): ¡Vaya, hola! Al final sí que gané un fan de por vida (Risas).

- Rudy: Definitivamente. Mira, te llamo porque Vicky es muy cortada y te quiere pedir... ¡una cita! (Y puso un tono extrañísimo).

¿Le mato?... No, en la cárcel sería el caramelito de todas. Pero realmente no puedo creer lo que acaba de hacer. Sí, probablemente matarle después de colgar sería lo más acertado.

- Lula: ¿Al fin se ha decidido a probar mis patatas? (Lula se rió sola).

- Rudy: ¿Cómo?

- Lula: ¡Solo estoy bromeando! Dile que le paso a buscar para ir a cenar. ¡Que la comida es la comida!

Y colgó.

- Rudy: Bueeeeenooo... Ya me darás las gracias cuando estéis en el poscoito.

¡¡Oh dioses de la mitología griega!!... ¡¡Tengo una cita con Lula!!

- Rudy: ¿Qué te vas a poner?

- Yo: Da igual lo que me ponga. Con esta carita... se enamora. 

- Rudy: Estoy hablando en serio.

- Yo: Pueess... ¡tío, no lo sé! Pelito planchado... el resto ya veré.

Mientras Rudy y yo preparábamos la que iba a ser la noche más extraña de mi vida (y las he tenido toledanas), el nerviosismo en mí iba creciendo hasta límites insospechados.

La tarde pasó deprisa en lo que me arreglaba hasta que sonó el telefonillo. ¿Esa sensación de que el corazón se vuelca y el estómago se alía con él para hacer un revoltijo que te deja mal cuerpo? Así estaba.

- Lula (al telefonillo): ¿Vicky? Baja, anda.

Los tres pisos parecieron treinta. En el portal eché una última ojeada al espejo para verme. Estaba guapa, pero ¡tan nerviosa!. Abrí el portal y la vi. Melena suelta, chaqueta de cuero negro, un vestido negro informal, pero bastante bonito... Y los tacones, ¡siempre los tacones!

- Lula: Vaya... ¡qué guapa! (se acercó y me dio dos besos que le correspondí).

- Yo: Obviamente. Yo con lo que me ponga.

Mierda... ¿acabo de decir eso en voz alta?, ¿a Lula?... Puto Rudy. Paso demasiado tiempo con él.

- Yo (retomando el hilo y saliendo del paso como mejor pude): Quiero decir... que tú estás también muy guapa... ¡con lo que te pongas!

- Lula: ¡Gracias!, ¿nos vamos?

- Yo: Vamos.

De camino al restaurante fue todo tan... entre divertido y extraño. Divertido porque Lula iba con la música en la radio y no dejaba de cantar ni una de las canciones que salían; extraño porque la situación me parecía surrealista.

- Lula (mientras conducía): Espero que no seas la "típica pijilla" que no come grasas, que cena ensalada, verduritas... porque eso te va a funcionar poco conmigo (se reía limpiamente).

- Yo (algo más calmada de mis nervios): Tú tranquila, que mi programa preferido es "Crónicas carnívoras". Con eso te lo he dicho todo.

- Lula (estalló en risas): Así me gusta. Te voy a llevar a un restaurante que conozco que ponen unas hamburguesas... (empezó a salivar) que vas a tener que salir en ambulancia del local.

La conversación entre nosotras ya estaba fluyendo de manera más natural. Ella me contaba anécdotas de su Tour No y yo le contaba las anécdotas que se viven siendo fan suyo.

Al fin llegamos al restaurante. ¡Qué sorpresa! Me ha traído al Gorka Grill. ¡Amo este sitio! He venido con Rudy un par de veces y nos pusimos cerdos con sus hamburguesas. La noche parece que se presenta buena.

Nos sentamos en una mesa y comenzamos a mirar la carta. Nadie nos miraba, ni se sobresaltó ninguna fan loca al ver a Lula. Es más, me sorprendió la naturalidad con que ella y yo habíamos conectado.

- Lula: Las patatas... ¿las prefieres con sabor a gamba o de las normales?

- Yo (volviendo en mí): ¡¿Cómo?!

- Lula (riendo): ¡Es broma! Relájate muchacha, que te noto muy tensa. Tú piensa que somos dos amigas que han ido a cenar juntas y salen a pasar un buen rato. ¡Y ya está!

- Camarera: ¿Les tomo nota ya?

Mierda... Con tanta comida de cabeza se me ha olvidado pensar en la auténtica comida. Pero antes de que pudiera decidir qué quería tomar, Lula habló:

- Lula: Tomaremos dos Calvin Bacon hechas al punto, y Nestea.

- Camarera: ¿Algún entrante?

- Lula: Aros de cebolla.

- Camarera: Muy bien, gracias.

Jodida Lula... Ha pedido todo lo que más me gusta. Si es que es una grande.

Las hamburguesas llegaron y nos pusimos al ataque. Yo me imaginaba una Lula comiendo con cuchillo y tenedor, la servilleta en las rodillas... muy correcta, muy educada... Pero no distaba mucho de la manera de comer de Rudy.

- Lula (con media hamburguesa terminada, dando un sorbo de Nestea): Es que están tan buenas que no puedes parar a disfrutarlas. Hay que devorar.

- Yo: Totalmente. Me estoy poniendo morada.

Y continué con mi Calvin Bacon.

- Lula: Vicky... no te veo.

Levanté la vista y vi a Lula con dos aros de cebolla en los ojos simulando unas gafas. La escena me pudo y me partí de risa. 

- Lula: Vas a pensar que tengo deficiencias mentales (Continuó en sus risas).

- Yo: ¡Qué va! Si yo soy igual.

- Lula: Es que odio que todo el mundo me tome como una famosa y no pueda hacer cosas que hace la gente corriente. A lo mejor por eso tengo ese puntito de locura (Me sacó la lengua).

La cena estuvo de diez y la compañía de matrícula de honor. Salimos a la calle y nos fumamos un piti juntas. Íbamos caminando hacia el coche cuando empezó a adentrarse en un terreno peligroso.

- Lula: ¿Y a ti... te llueven los novios?

- Yo: No lo voy a negar. Me llueven. Pero yo abro el paraguas.

Lula se partía como ella sola.

- Lula: ¿Por qué abres el paraguas?

- Yo (indignándome): Porque son todos unos mataos' que no saben lo que quiere una mujer.

- Lula: En eso estamos de acuerdo.

- Yo (siguiéndole el rollo): A ti si te lloverán...

- Lula: Bah, soy más feliz con mis perras (Se rió).

Llegamos al coche y la vuelta fue similar a la ida, solo que yo me uní a cantar con Lula. De repente, comenzó a sonar una de sus canciones en la radio... precisamente la que más odiaba: "Aprender".

- Lula: ¡Cómo odio esta canción! Porque me obligan a incluirla en las setlist, que sino... se hubiera quedado fuera hace varias giras.

- Yo: Yo también la odio. Tienes mil mejores.

Lula paró el coche en la puerta de mi casa y me miró de arriba a abajo. En su cara veía una seriedad descomunal. A lo mejor le ha molestado lo que he dicho de "Aprender"...

- Lula: Bájate del coche.

- Yo: Lula...

- Lula: Baja.

Y mientras abría la puerta y ponía un pie en la acera, la mano de Lula agarró la mía; volvió a meterme en el coche y nuestros labios chocaron convirtiéndose misteriosamente en un beso.

- Lula (al separarse de mí, mientras sonreía): Eres la primera persona que me dice que no le gusta "Aprender". Tenías que haberte visto la cara cuando me he puesto "seria".

- Yo (flotando en una nube): ¿Por eso me besas?

- Lula: ¿Y te parece poco motivo? ¡Si es un espanto de canción!

Volvió a reír y retomó el primer beso. Y yo no podía dar crédito de todo lo que había podido pasar en esa perfecta noche.


sábado, 21 de junio de 2014

Ponle un "sí" a la vida. Episodio 1 - "¿Quieres una patata?":

¡Al fin había llegado! Después de tanta espera, en voz alta podíamos decir que por fin había llegado. Cuando vi a Rudy en la parada de autobús esperándome con cara de enfado, supe que llegaba más tarde de lo que debía. Pero daba igual porque ¡el día había llegado!.

- Yo: Perdón, perdón, perdón, perdón.

- Rudy: ¡Siempre igual Vicky! Voy a empezar a salir con gente más puntual, ¡PESADA!

- Yo: Por ahí no vayas que sin mí no puedes vivir. Además, ¿con quién vas a ir a ver a Lula si no es conmigo?

Lula era la artista de moda. Yo estaba loca por su música, siempre me hacía sentir tan bien... A Rudy, en cambio, le interesaba otro tipo de música. Pero cuando se fue de intercambio a Irlanda, el muy pavo se olvidó sus cd's en España y me pidió que le enviara algo de mi música para no aburrirse. Y le violé con canciones de Lula. Tanto fue así, que volvió fan perdido.

- Rudy: Ahí viene nuestro autobús; ¿llevas tu entrada encima?

- Yo: Obviamente, la he guardado lo primerito nada más levantarme. Ha sido lo primero que he hecho. Lo primero por delante de cambiarme de bragas (Me mofaba).

- Rudy: ¡Burra, con un "sí" me hubiera bastado! (se rió también)

Tomamos el autobús número 332 en dirección sur. Teníamos que pasar por todos los pueblos de la Comunidad antes de llegar a Tuétar, el pueblo donde actuaba Lula aquella noche. En el camino, íbamos "repasando" las letras de las canciones: "XXL", "A la cara", "Plástico gris"... y digo "repasar" porque nos las sabíamos de memoria, pero cualquier excusa era buena para cantar una canción de Lula.

Al llegar, no nos costó demasiado encontrar el escenario. Sólo callejear un par de minutos y enseguida dimos con el recinto ferial. Eran las 10:00 de la mañana y allí no había nadie, pero ser buen fan y pillar un buen sitio es lo que tiene, que hay que sacrificarse.

Nos sentamos en las vallas y empezamos a jugar con los móviles. Notitas de voz a los amigos vacilando de estar allí, fotos por puro aburrimiento, reescucha de los temas de Lula... Y así durante doce largas, calurosas y pesadas horas hasta que llegó la hora de empiece del show. Unos leves y cada vez más fuertes latidos de corazón eran la Intro que llevaba a la primera canción de la noche, "Me duele". Le siguieron numerosos hits como "Te conozco", "Fuego" o "Pista 5". Y así hasta 26 canciones. Disfruté como nunca. Y Rudy también disfrutaba lo suyo. En algún momento me giré para verle y no podía parar de sonreír. Él vive los conciertos. Es tan filósofo para la música y la vive tanto... se notó que se lo pasó en grande.

- Lula (en el escenario): ¡Buenísimas noches Tuétar, hasta siempre!

¡Qué cortito se me había hecho!, ¡cómo desearía volver a las 10:00 de la mañana y tragarme toda la espera! Al fin y al cabo, mereció la pena. Sumergida en mis pensamientos, me habó Rudy:

- Rudy: Ven, vamos a ver si nos dejan pasar al backstage.

- Yo: ¡sí, sí, sí, sí, sí!

Pese a que el personal de seguridad se mostró negativo a dejarnos pasar a los fans, a Rudy y a mí; el mánager de Lula nos permitió el acceso.

- Carlos (mánager de Lula): Chicos, poneos esto que os voy a dar para identificaros (Y empezó a repartir pases VIP que todos nos colgamos al cuello).

Hablé a Rudy en voz baja para que sólo se enterara él:

- Yo: A nosotros no nos hace falta ponernos el pase. Lula nos ama, es un hecho que todos saben. Pero me lo pongo por puro formalismo y que no me echen del backstage (puse cara de chula y me mofé).

En esto, Carlos habló:

- Carlos: Esperad aquí que ahora salen. No os mováis.

Y a cuentagotas fueron primero apareciendo los músicos de Lula. Carlitos, el guitarra; Yaguito, el bajista... Rudy estaba encantado preguntado a los músicos sobre sus modelos de instrumento. Pero de Lula no teníamos rastro aún.

Y entonces se abrió una de las puertas de una caseta (que imagino que sería el camerino) y apareció Lula con unos vaqueros azules, una camiseta blanca y una chaqueta roja. Y tacones, ¡siempre en tacones! Estaba fabulosa. Me quedé paralizada, no sabía cómo reaccionar. Para mientras yo estaba sumergida en mis pensamientos, las demás fanáticas rodearon a la artista y empezaron a bombardearla a preguntas: ¿cuándo va a haber otro concierto?, ¿incluirás más canciones?, ¿es cierto que estás saliendo con un chico de la tele?... Lula respondió a sus simpatizantes de manera correcta y educada, pero siempre con distancia. No quería provocar escándalos entre sus alocadas fans. Rudy siempre decía que era "demasiado fría y borde". Entonces sentí unos chasquidos de dedos frente a mí y espabilé.

- Lula: ¡Hola!, ¿te encuentras bien? (dijo con una gran sonrisa y un acentillo andaluz de lo más salado).

- Rudy: ¿Vicky?, discúlpala, es que es muy admiradora de tu trabajo.

Tenía a Lula enfrente y no le podía responder. Sentía que algo no iba bien.

- Lula: ¿Hola?, ¿te encuentras bien?

Lo que pasó después no lo sé con certeza porque me desmayé de la tensión. Cuando desperté estaba con Rudy en una habitación.

- Rudy: ¿Vicky?

- Yo (empezando a volver en mí): Tío, ¿qué ha pasado?, ¿dónde estamos?

- Rudy (con cierta sorna): Te has desmayado cuando Lula te hablaba. Ya hay que ser lerda (se reía).

- Yo: ¿pero dónde estamos?

- Rudy: Es que no sé si decírtelo por si vuelves a caer redonda.

Una expresión facial mía, sin palabras, bastaba para que Rudy me respondiera.

- Rudy: Estamos...

- Lula (entrando en la habitación): ¡Vaya, ya estás mejor!, ¡qué susto nos has dado a todos!

- Yo (al fin pude hablarle): ¡Lula!

- Lula: Te has desmayado en el backstage. ¡Si es que no podéis venir tantas horas antes sólo para verme! (dijo entre risas). ¿Tienes hambre?, ¿quieres una patata? (me acercó un plato ofreciéndome).

- Yo (todavía sin creer demasiado en aquella extraña situación): ¿Estamos en un hospital?

- Lula: ¡Qué va! Este es mi camerino. Te hemos traído aquí para sentarte y dejarte reposar... Claro, que si llegas a tardar 20 minutos más en despertar, te encargamos un ataúd (se reía a carcajadas).

Pasamos un rato más allí sentados mientras me recuperaba. Lula nos preguntaba qué nos había parecido su show. Sólo teníamos palabras de alabanza, por supuesto. Rudy se preocupó:

- Rudy: Vicky, ¡¿cómo vamos a volver?! Hemos perdido el último autobús.

No respondí. Mientras pensaba una respuesta, Lula comenzó a hablar.

- Lula: Yo os acerco en mi coche. Es lo menos que puedo hacer ya que rechazáis mis patatas (siguió en sus risas). Si tu amiga se siente mejor, podemos irnos cuando queráis.

En coche con Lula... he debido golpearme en la cabeza. No daba crédito.

Cuando llegamos al coche, Rudy me ofreció ir delante para no marearme. Pero tras su intención, me cedía realmente el asiento delantero para ir al lado de Lula. 

En el camino, Rudy preguntaba el porqué de que Lula no fuera en la Mini-TourBus con el resto de su banda y trajera su coche. Lula respondió que le daba mayor libertad ir en su vehículo privado; podía poner su música, ir cantando... Todo ello lo contaba entre risas. Si algo nos impactó, tanto a Rudy como a mí, fue que Lula se mostrase tan simpática con nosotros. Siempre la veíamos tan seca... Pero nada más lejos de la realidad. Fue muy divertida.

Rudy fue el primero en bajar. 

- Rudy: ¡Gracias Lula! Te has ganado un fan de por vida (bromeó).

- Lula (siguió su broma): Si no te veo en el resto de mis conciertos, iré a torturarte por embustero.

Lula y yo en el coche. Dulce utopía convertida en realidad. No sabía ni a qué lugar mirar. Ella me iba hablando pero iba sumergida en mis pensamientos. Tanto, que no me di cuenta de que ya estábamos en mi portal.

- Lula: La pregunta que te voy a hacer es bastante tonta, pero como nunca se sabe... ¿tienes teléfono móvil?

- Yo: Sí (sin saber a dónde quería llegar).

- Lula: Apunta mi teléfono personal. Me da pena que hayas estado tan cortadilla y no hayas hablado más conmigo. Además, tú pruebas mis patatas fritas del camerino sí o sí (sonrió).

Le devolví la sonrisa y anoté su número. Bajé del coche y la miré.

- Lula: ¡Llámame cuando quieras!, ¡hasta la próxima Vicky!

Y se marchó.

viernes, 25 de abril de 2014

Crítica del disco "Primera Fila" de La Oreja de Van Gogh:

Después de un par de años de parón y falta de inspiración, he decidido retomar el blog con esta crítica de una de mis bandas preferidas, La Oreja de Van Gogh. Pese a que mis preferencias musicales siempre han destacado a lo largo de mis críticas, y hoy no será la excepción, me temo que La Oreja hoy se distancia del sobresaliente que en otros trabajos obtuvo.

"Primera Fila" es un álbum "en directo" grabado en México, en 2013 con colaboraciones de artistas como Samo, Natalia Lafourcade, Abel Pintos o Leonel García. Aquí te desglosamos canción por canción lo que contiene:

01. "María": Primer corte del álbum. Una... baladita del tipo "Paloma blanca" o "Un minuto más". Nos recuerda al último disco de estudio de la banda, "Cometas por el cielo", quizá por ese ukelele que tiene de base. Primer punto a favor de la canción: instrumentos frescos y nuevos. A pesar de ya tener a "Paloma blanca" como canción que lleva este instrumento, no nos disgusta que siga empleándose, pues adquiere un sonido muy "Oreja" para ciertas pistas y los lleva, tanto a Pablo Benegas como al resto de la banda, un poco lejos de su zona de confort. Aún así, la canción nos deja esa sensación de quedarnos a medias, pues esperamos hacia el final, o segunda estrofa, una unión más fluida y rápida del resto de instrumentos; pero no es así. Existe un puente de San Martín (teclados), que no destaca en absoluto y que es innecesario a nuestro parecer. Vocalmente tenemos a Natalia Lafourcade, que es quien toca el ukelele, y a Leire. A pesar de odiar las colaboraciones (donde ya nos explayaremos más abajo) la unión de dos voces que suenen tan sosegadas y casen tan bien nos hace olvidar el que sea un dúo. Por supuesto, preferíamos la versión de Leire únicamente como vocal, pero no es una colaboración que desagrade. En cuanto a la letra... ¿qué puedo decir?: fechas, flores, madrugadas, inviernos... lo de siempre, vaya. Para una pista tan calmada como esta, esa fórmula puede valer, pero el resto de canciones que ya comentaremos más abajo, no traen nada mucho más novedoso. El trasfondo de la historia parece ser una muerte, una ruptura... interpretable como uno quiera, pues si hay una cosa que amamos de La Oreja, es la de dejarnos la interpretación libre con sus metáforas para amoldar la canción a gusto personal.

Nota de la canción: 7

02. "Rosas": Vuelta a los clásicos, solo que tocados de otra manera. En este caso, la peculiar "Rosas" nos trae un ritmo más acelerado que el de la versión original, donde en el primer estribillo hay múltiples redobles de los toms de la batería de Garde. La voz de Leire termina este primer estribillo en un nuevo puente vocal, que se une hasta la segunda estrofa, donde destaca limpiamente. La canción aquí pasa a otro nivel; se vuelve más rápida, con un ritmo que nos recuerda a pistas como "París" o "Cuídate". A pesar de que nos gusta la nueva forma de "Rosas" en velocidad, la canción pierde su romanticismo por completo, con unas guitarras inexistentes, o que pasan muy desapercibido; con un puente final ("Y es que empiezo a pensar...") totalmente desconcertante, donde pierde la fuerza ganada anteriormente y que se une a un parón instrumental para escuchar unas palmas de un público que está como las guitarras: desaparecido. Otra vez, en el estribillo final se recobra la energía perdida, que por segunda vez, vuelve a perderse para dar fin a la canción, terminándola el público con un segundo estribillo final. Bastante mal. Un tema que podía haber renacido de una manera brillante por la bajada de tono de la canción, por el distinto ritmo y por el nuevo puente, pero que no se ha sabido aprovechar... Tal vez, en la próxima "Rosas 3.0"...

Nota de la canción: 6

03. "Muñeca de trapo": ¿Cómo no incluir esta? Parece ser la versión híbrida del tema de toda la vida con la versión de "Nuestra casa a la izquierda del tiempo". Un principio muy de orquesta, con los violines, pero que comienza como siempre. Sí es cierto que hay unos coros de una muchacha que son nuevos, nada destacables, y unos teclados puntuales que recuerdan a los míticos presentes en casi todas las canciones de nuestro predilecto "Dile al sol". Del resto de la pista lo único novedoso son los violines, puestos a mansalva, que dan dramatismo exagerado a la canción y un final... detestable. En el lugar donde Leire se destaca(ba) de manera impresionante, que hacía erizar la piel a todos los asistentes de un concierto, han hecho un nuevo parón. De la misma manera que en "Rosas", pero tan descafeinado y en el momento de máximo apogeo, que hace que te quedes con la boca abierta... pero de desconcierto. De lo más desechable que pueda haber en todo el álbum, y hay para un rato. El resto del final, muy similar a lo de siempre, más largo y con los citados teclados, que aunque no encajan a la perfección con el tema, son un guiño muy agradecido.

Nota de la canción: 5

04. "Mi vida sin ti": Vuelta a las colaboraciones pero... ¡novedad absoluta!. Un tema que pasó bien desapercibido en "Guapa" por llevar el lugar número 12 en aquel perfecto y lejano álbum, que fue el último que tuvo al frente a Amaia Montero. Al igual que en "Rosas", el ritmo es mucho más acelerado y pop-rockero, por eso de que hay una continua guitarra marcando la canción. Este es el ejemplo perfecto de como una canción, que ya era brillante de por sí, ha surgido como el Ave Fénix de sus cenizas, y nos brinda la ocasión de disfrutarla nuevamente en una versión que también es sobresaliente. Para nostálgicos como yo, que pensaron en su día que nunca más iban a escuchar las canciones del "Guapa" en vivo, llega "Mi vida sin ti" en colaboración con Samo. Únicamente me puedo quejar de esto. Una colaboración absolutamente innecesaria, que no despunta en ninguna parte y que el tema no pide. Gran cagada de Samo en la letra, que auxiliado por Leire, salva el tema. ¿No ves como la canción no era la indicada para cantar en dueto? Un final que porta unos teclados excelentes y una guitarra al más puro estilo Benegas, que defiende este tema con su Les Paul como nadie.

Nota de la canción: 9 (Y un 9 por la colaboración, sino, un 10).

05. "Perdida": Lo mismo que alabamos la anterior canción, con esta... no. Y es larga lista de motivos por los que tenemos que decir que no. Totalmente alejada de aquellos comienzos electrónicos que la vieron nacer en "Guapa". Si bien nos encanta que las canciones se presenten de otro formato completamente distinto y que cambien para no acabar siendo odiadas como "París" o "Puedes contar conmigo" (ya aborrecibles), "Perdida" es un intento fallido de renovación. En esta versión, se nos presenta de un formato muy rockero, o por lo menos con ese fin. Otra vez volvemos a escuchar los toms de Garde, que se van a ir viendo en varias canciones de este disco. A pesar de ser un fiel defensor y fan de Leire, y de creer que todas las canciones del grupo son del grupo y no la división "Las de Leire" y "Las de Amaia" como pueden hacer otros fans, aquí he tenido que hacer una excepción. No es que Leire no pueda cantar esta canción, sino que, o bien por esta versión, o bien porque no lo pide el tema, no casan como deberían. Con un final muy extraño, en que Leire intenta lucirse demasiado, cosa que no necesita, porque ella brilla de por sí, nos porta a aquellas canciones de Laura Pausini en vivo, en el que junto a sus coristas ofrece el micrófono al público para que canten con ella. Y es que "El chute" es una canción que, a opinión de este escritor, debería haber sido eliminada por completo.

Nota de la canción: 3

06. "El último vals": No entiendo por qué se hace nueva versión de este tema que es "relativamente reciente". Y digo "relativamente" en la vida del grupo, porque la canción tiene sus 6 añitos ya. En cualquier caso, "El último vals" es una de esas canciones bandera que nos hace volver locos cuando son tocadas en directo. En esta nueva versión, se nos presenta una canción con unas estrofas bien sosas, con los mismos y repetitivos toms de la batería del resto de canciones. Se agradece, en serio; como batería que soy, no puede haber persona que más agradezca que se destaque este instrumento, para muchos olvidado. Pero nos cansa escuchar todas las canciones con el mismo ritmo monótono. En cuanto a la tonalidad, se ha bajado al igual que en "Rosas", que a pesar de no ser un despunte histórico, no deja de gustar que se juegue con las tonalidades de las canciones. Y más si son de las míticas. El problema que trae "El último vals", es que es una canción bastante limitada. Por eso es difícil hacer una nueva versión de este tema, que a pesar de ser completamente desechable, hay que felicitar a los chicos de La Oreja por currárselo. Una anotación que venimos observando en las canciones es que todas tienen ese toque de orquesta que las hace demasiado melosas. No gusta, no atrae. No le pega a La Oreja. Pero como punto a favor de esta canción es el final: "Yo nunca olvidaré el último... vaaaaals". Ese parón SÍ es todo un acierto. Las subidas de Leire al final a lo Whitney Houston en "I will always love you"... bueno vale, pero no son de película.

Nota de la canción: 6

07. "Jueves": No me enrollaré mucho con esta. 100% prescindible, aburrida, melosa y cargante. Bien para bajar la euforia entre canción rápida y canción rápida, pero que no aporta ya. En mi opinión debió quedarse en el tour "A las cinco en el Astoria" para presentar a Leire con sus buenas cualidades vocales, pero ya... ¿qué sentido tiene tocarla? Una canción que entusiasma a todo el público, pero que ya tuvo su momento de lucidez y gloriosidad. Quizá por eso se sigue tocando. En el álbum "Primera Fila" se toca igual que siempre.

Nota de la canción: 3

08. "Deseos de cosas imposibles": A esta canción le pasa algo parecido a "Jueves". Todos los que somos fans acérrimos de esta banda recordamos aquella segunda versión que se presentó en el tour del 2009 tan acústica, tan sentimental... pero que en el tour "Cometas por el cielo" empezaban a estropear con un cajón flamenco y el bajo, y volviendo a los orígenes de la canción con la frase final "en silencio pensaré tan solo en ti", que en el "tour Astoria" se cambió por "en silencio pensaré... que reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado". Bueno pues aquí, se presenta la canción de nuevo en una aborrecible colaboración con Abel Pintos, que más que colaboración hace la tarea de coros, ignorando la segunda estrofa, de la que se encarga él. Algo con lo que quiero cargar dúramente y desde un punto de vista muy personal es que me parece UN CRIMEN (escrito en mayúsculas, negrita y subrayado) que se cambie la letra de una canción. Abel Pintos versiona a su parecer la frase "prometo llamarle amor mío a la primera que no me haga daño", algo que cambia la fluidez de la letra con la música. Una letra es una letra y el cambio de "al primero" a "a la primera" parece una solemne tontería, pero no lo es. Desahogado, continuo con "Deseos de cosas imposibles", en la que el ritmo se pone algo más alegre. Ya no es tan acústica como antes y a mí parecer, eso ha hecho que dejara de transmitir. Una canción que ya puede ser eliminada de las setlists en directo, como "Jueves". Una pena, porque la canción había logrado ser de 10 reduciéndola tan solo a un piano y una guitarra acústica.

Nota de la canción: 3

09. "Una y otra vez": La segunda inédita. Una canción que, a modo de anécdota, comienza su estribillo con la frase "Por eso cada noche..." y que recuerda a "Rosas" en ese sentido. La letra de esta canción es más elaborada, incluso me atrevería a decir que gran parte es escrita por Pablo Benegas. La canción tira más bien a ser una medio-balada, una canción pop-melancólica del estilo de "Irreversible" en "Guapa", pero que nada tiene que ver con ésta. Sorprendentemente es una canción bastante pegadiza y agradable al oído, de esas que tienes la sensación de haber escuchado antes, pero con una personalidad muy marcada. El piano de San Martín es de agradecer a lo largo de todo el tema. También hay una característica parte de lo que pudiera recordar a un laúd, al más puro estilo de Juan Aguirre de Amaral. Curioso. La letra es a libre interpretación de cada uno. Parece ser desamor, pero la auténtica realidad es que no nos hemos parado a analizarla con detenimiento. Pero los juegos de palabras son bastante inteligentes.

Nota de la canción: 9.

10. "París": Nueva versión, bastante sorprendente también. En principio, comienza con el estribillo directo, cantado prácticamente por Leire a capela con unos teclados muy estilo "iglesia-corales". Luego el tema empieza de forma normal, con una muy marcada voz de la corista que colaboró en este concierto con la banda y de la que desconocemos el nombre. Batería y guitarras se alían a la perfección, como siempre, en este tema que tantas giras nos ha acompañado; y el theremín, que es el instrumento que suena al final de la canción, brilla de manera especial, recordando a como fue tocada en la gira "Cometas por el cielo". La canción también ha sido cambiada de tonalidad, algo que la favorece al 100%. Lo único malo, el, de nuevo, parón que se hace en el puente final, que también sobraba. A pesar de esto, La Oreja de Van Gogh ha sabido aprovechar la canción y nos ofrece una casi-perfecta nueva versión de "París".

Nota de la canción: 8.

11. "El primer día del resto de mi vida (y la gran pasión de La Oreja de Van Gogh por los títulos kilométricos)": Primer single de este álbum y canción inédita. Lamentablemente tenemos que cargar de nuevo con este tema. Pero no demasiado. Es una canción de melodía muy pegadiza, que a pesar de que no nos llegó nada más ser escuchada por primera vez, reconocemos abiertamente que no podemos dejar de cantar los coros tan pegadizos que aparecen en la pista. Lo que es, es, y La Oreja siempre fue fábrica nº1 de melodías pegadizas en este país... ¿Y por qué no decirlo? del mundo también. Aquí nos encontramos un poco de todo: bajo muy potente, batería que invita al público a dar palmas, acordes de guitarra alegre y ¡por fin! nos olvidamos por un rato del piano machacón que hemos oído a lo largo de las 10 canciones anteriores. Letra pobre, como lo que vienen mostrando desde finales de "A las cinco en el Astoria". La Oreja continúa en su línea de hacer canciones con las palabras "mar", "baile", "vida", "respirar", "luna", "llorar"... parece que no hay más cosas de las que hablar. Y principalmente es de ahí nuestro descontento con esta canción. Pero el aprobado lo tiene.

Nota de la canción: 7.

12. "La playa": Vuelta a los aborrecibles clásicos de ayer y el eterno hoy. Esta vez en la última colaboración del disco con Leonel García. La canción, al igual que "Muñeca de trapo", es la mezcla del tema que todos conocemos con "Nuestra casa a la izquierda del tiempo". Más de lo mismo: orquestas que sobran, cantantes que se exceden luciéndose (Leonel, hacia el final del tema) y parte de instrumentos que no se distinguen. Con un final que reúne la versión de "La playa" que se tocó en la gira "Astoria" y la nueva versión de "El último vals" (lo que te comentamos antes de Whitney Houston). No hay mucho más que decir.

Nota de la canción: 4.

13. "La niña que llora en tus fiestas": Un guitarrero comienzo que recuerda a "No sé qué hacer con mi vida" de Amaral, pero que luego se hace bastante simple hacia el estribillo, que pierde toda la fuerza que tuvo la pasada gira. Aún así, Haritz Garde hace un trabajo brutal en su instrumento. Sentimos cada golpe que da en su (y nuestra también) adorada batería Mapex. Dentro de lo que cabe, la canción es la más intacta de todas las que hay en el CD. 

Nota de la canción: 7.

14. "Cuando dices adiós": Acierto directo de los donostiarras. Un híbrido entre "Apareces tú", "Vuelve" y "Lo mejor está por llegar" de El Sueño de Morfeo forma la nueva y última canción de las inéditas del CD "Primera Fila". Buenísima de instrumentos, de letra... no tan pobre como lo que venimos viendo, pero poco currada. Y es que sorprende escuchar a una Oreja tan guitarrera como la que está presente en este tema. Aún así, vemos que es un single en potencia y nos encanta. Destacan los coros.

Nota de la canción: 9

15. "Cometas por el cielo": Algo más apagada que la versión que todos conocemos, pero donde se escucha nítidez instrumental, cosa que en el disco al que pertenecía no nos dejaba ver. Segundo parón acertado en la frase "Y que pequeños nos verán...". Luego el tema coge fuerza en el final, donde el público se motiva a corear con una entusiasmada Leire que ofrece el micro a los asistentes en directo. Aunque este tema nos gusta muy cañero para cerrar el final del concierto como se merece, no es tan desagradable escucharlo algo más apagado. Aquí termina el CD.

Nota de la canción: 5

Nota media del disco "Primera fila": 5,6.

Crítica general: Es la versión 2.0 de "Nuestra casa a la izquierda del tiempo", con mucha parafernalia, instrumentos y parones que sobran tanto como las colaboraciones. Donde las letras de las nuevas canciones no cuentan nada nuevo y las canciones viejas están poco o nada trabajadas para renovarlas. Donde hay una buena intención de incluir canciones como "Mi vida sin ti" o "Perdida", con aciertos o desaciertos, pero que, prácticamente trae lo mismo de siempre: "Rosas", "Jueves", "París"... canciones de las que todos nos sentimos un poco cansados de escuchar. Nos hubiera gustado un disco en directo, además directo puro, donde escuchar canciones como "Pesadilla", "El Libro", "Mariposa", "Qué puedo pedir", "Los amantes del Círculo Polar"... canciones cojonudas que no han cuajado por algún motivo y que deseamos con todo nuestro corazón volver a escuchar algún día. En definitiva, un disco innecesario, que agradecemos a La Oreja de Van Gogh, pero que no nos ha gustado, prácticamente en absoluto.

martes, 5 de marzo de 2013

Primos - "Tengo un tractor amarillo" (1x03):

Verano de 2006... o quizá del 2007. Me decanto por la última fecha. Allí estábamos: Rodrigo, Ricardo, Javi y yo, en una calurosa e interminable tarde de vacaciones en un pueblo perdido alejado de todo. Nuestros adormitados cuerpos tomaban la forma del sofá cuando nos decidimos por ir a jugar al fútbol a la calle (en realidad ellos juegan y yo miro, ya comenté algo sobre que no soy demasiado parecido a ellos).

Total, que sacaron un balón a la calle y nos tiramos allí. Una forma bastante estúpida de pasar el tiempo. Pero como no había nada mejor que hacer...

A lo lejos, en una pequeña explanada que hay en el pueblo donde veraneábamos, había un tractor aparcado. Algo estarían haciendo los del ayuntamiento para que aquel tractor se encontrase en mitad de la explanada detenido. Obras o ¡qué sé yo!. El caso es que el vehículo no pasó desapercibido para los destructores de mis parientes.

Siendo sincero, soy un chico que nunca se ha metido en líos. Al menos no en líos demasiado gordos. Y como veía venir a esta gente, no quise saber nada acerca de lo que estaban tramando. Pero finalmente piqué y fui con ellos a ver qué se disponían a hacer con el tractor.

No tardamos ni dos minutos en llegar. Estaba, como quien dice, enfrente de la casa. Por allí habían algunos "premios" más para divertirse por la tarde: restos de escombros, varas, baldosas... A todos se les puso una cara como si de la lotería se tratase. Yo no sabía qué se proponían y preferí no hacerlo porque les conocía. Entonces fui hacia un lado de la explanada a sentarme cuando oí un cristal reventándose detrás de mí. Antes de girarme, supe de sobra lo que había pasado, pero preferí acercarme para cerciorarme.

Y efectivamente, estaban "al ataque" de aquel pobre tractor. No tuvieron piedad con él. Rompieron todas y cada una de las ventanillas, los faros, los retrovisores... Ni una bomba lo hubiera dejado peor. 

Y yo allí, viendo el espectáculo, presentía que aquello no podía acabar bien.

En ese momento salió de una casa vecina un enfadado señor que nos gritaba. Mis primos nada más oírle soltaron los palos y empezaron a correr como alma que lleva el diablo. Yo no iba a ser menos. No quería que encima de no haber participado en la masacre, me llevara una bronca innecesaria. Así que fui tras ellos.

Nos escondimos por unos minutos en el túnel de un río y pasado un tiempo, salimos. Volvimos a casa. Jamás se volvió a saber nada más del tractor. A los pocos días lo retiraron y mis primos desfogaron una pasión que tenían desde hace mucho tiempo: "destrozar a gran escala".

martes, 11 de diciembre de 2012

Crítica sobre una tarta de tres chocolates:

Queridos trenciteros, ¿os gusta la cocina? Hay personas a las que nos agrada el placer de cocinar, y más si es un plato inédito y en compañía de algunos familiares.

Sin ir más lejos, ayer por la tarde, mi madre y yo decidimos hacer una tarta para endulzarnos un poco estas tardes frías de invierno y poder disfrutarla en compañía de la familia. Sin embargo, ninguno de nosotros imaginábamos que, aquella tarta que prometía ser deliciosa, terminaría en una amarga discusión seguido de un malestar general por parte de los creadores de la obra culinaria. Un destrozo que terminó por la encimera de nuestra cocina dejándonos sin postre debido a unas malas instrucciones. No fue mi madre la que esparció mal el chocolate, ni fui yo quien se excedió en las mezclas. La culpa de nuestro percance tiene nombres y apellidos: Isabel Llano, famosa videoblogger de la red con múltiples vídeos sobre cocina y otros menesteres, más conocida por todos como "Isasaweis".

Tal cual he citado, mi madre y yo decidimos seguir los consejos de esta mujer, que prometía en su vídeo, un suculento pastel de 3 chocolates, muy sencillo que podría hacer cualquiera. 

Isasaweis nos ofrecía una amplia variedad de productos a utilizar en la obra que, con mucho esfuerzo y dinero, compramos. Como nos parecía muy profesional su modo de describir las hazañas que después nosotros haríamos en nuestra cocina, seleccionamos su receta y nos pusimos manos a la obra.

Primero, hay que hacer una masa triturando galletas y mezclarla con mantequilla derretida hasta hacer una "pelota" que después hay que extender por un molde sin dejar huecos. Gracias a estos "precisos" consejos nos hemos quedado sin el molde, pues la galleta formó una pasta que, al enfriarse, dejó más duro que el cemento. 

Acto seguido, hay que calentar los 3 chocolates (por separado) añadiendo 250 ml de leche, 250 ml de nata y 50 gr. de azúcar. Añadir un sobre de "cuajada en polvo" y remover hasta que se haga una salsa que después hay que añadir unas encima de otras, sobre la citada galleta. Lo que nuestra "experta" cocinera no nos paró de repetir es que BAJO NINGÚN CONCEPTO dejemos que las salsas de chocolate empezaran a hervir. Nosotros seguimos la receta al pié de la letra y no dejamos hervir el chocolate en ningún momento. Apilamos las salsas unas encima de otras y refrigeramos nuestra tarta para tomarla al día siguiente.

Y al abrirla, después del forcejeo que la capa de galletas provocó, la tarta que debió de quedar sólida e íntegra, se convirtiera en una especie de revuelto de natillas, de un dulzor extremo, que dejaría en coma a cualquier diabético con solo olerla. Lo que después leímos por otras redes, páginas u otros vídeos es que las salsas de chocolate SE DEBEN DEJAR HERVIR, pues la cuajada en polvo no hace los efectos oportunos y entonces la tarta se te esparce por toda la cocina como puedes ver en las fotos siguientes.





En la primera foto podéis apreciar el momento en el que quitamos el molde y la tarta inició su expansión hacia la encimera y el microondas. En la segunda, se aprecian los restos de dicha tarta introducidos en un tupper.

¡Gracias "Isasaweis"! Gracias por hacernos gastar el dinero, por provocar discusiones entre miembros de la familia y por hacernos limpiar el estropicio que hicimos por seguir sus maravillosos consejos.

Con nuestros más molestos agradecimientos.
El Niño de las Trencitas